Hace mucho mucho mucho tiempo, existía un país gobernado por unos pocos, quienes disfrutaban de una vida privilegiada y onerosa, cuando el resto del pueblo sufría carencias, pestes y nulas respuestas a sus reclamos. Sólo aquellos pocos de sangre europea, o bien sus descendientes nacidos en esta “Tierra sin Mal”, podían alcanzar puestos en los cuales ejercer el poder para beneficio propio y de la corona. Cansados del yugo real, un grupo de jóvenes soñadores se reunieron para expresar su descontento ante tal situación. Decidieron intimar rendición al gobernador y entregar el gobierno a representantes de aquella tierra, naturales del país.
Se cumplen ya 200 años de aquella gesta que marcó la historia de un Paraguay independiente. Doscientos años de aquel 14 y 15 de mayo de un 1811 que, aunque nos separe un par de siglos, la situación no está muy lejos de aquella narrada en el primer párrafo de este post. Y es la triste verdad. Hoy aquellos de vida privilegiada se llaman diputados, senadores, gobernadores de turno. Hoy las pestes se llaman dengue, influenza, cólera, desnutrición. Hoy el pueblo sigue sin respuestas a sus reclamos.
¿Estamos 200 años delante de aquel 1811 o seguimos estancados en el tiempo? ¿A quién culpamos de este estancamiento en la línea del tiempo? Resulta fácil culpar a los políticos, al Estado, a los otros. Sin embargo, a ellos los elegimos nosotros. Entonces, ¿dónde radica el verdadero poder? ¿Acaso no fue suficiente con aquella gesta de mayo de 1811, o de marzo de 1999 para demostrar que la sociedad paraguaya es un gigante dormido? Sí, un gigante y ¡Que Gigante! Basta con mirar cómo nos une el fútbol (recuerden el mundial, aquel penal ante Japón cuando no hubo un habitante de este país que no gritara como si fuera el último grito de su
vida) o la música, o… tantas cosas! Pero para reclamar, exigir lo que nos corresponde no… ¿para que?
Y surge la pregunta: en doscientos años más… ¿donde estará el Paraguay? ¿Seguirá estancado en su tiempo, esperando que otros hagan lo que sus habitantes pueden hacer?
“Basta dijo y el cetro rompió” Basta de conformismo, basta del “así nomas”, del “péante”.
Levantáte de tu silla y tirá la basura donde corresponde, limpiá tu patio, tu casa, no dejes agua acumulada, vacúnate… No será la solución a todos los problemas, pero al menos es un comienzo. Seamos próceres de una nueva independencia. De aquella que nos permita no esperar que “el Estado” llegue a tu casa, golpee tu puerta, te limpie la casa y te de comida en la boca. Seamos parte de la generación que cambia y no que busca el cambio. “Ni opresores ni siervos alientan donde reinan unión e igualdad” …Y que el grito de ¡Libertad! sea uno y para cada uno.

















































@guilleramirez: ¿Pero cuánta gente no votaría? ¿Por donde empezar a instalar este discurso/esta manera? El poscolonialismo está del otro lado también… y ni que decir las vacas lecheras politicas
Y lo más importante de todo. No te olvides de dejar de votar. Al votar estás justificando la necesidad de la existencia de un grupo que rige y decide por vos. La mejor manera de dejar de culpar a los políticos es dejarlos sin trabajo y comenzar regirnos por un orden voluntario, contratos libres entre personas con ganas de progresar.
Esa es la verdadera independencia. El resto son meras ilusiones de libertad.